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jueves, 1 de octubre, 2020

Tiempo de Cambios

Es necesario que las agroexportadoras estén atentas a una serie de elementos y factores que podrían variar con el tiempo y generar eventuales problemas o contratiempos ante futuras negociaciones o envíos.

La coyuntura actual de la pandemia provocará una serie de cambios, tanto a corto como largo plazo, en las relaciones entre las exportadoras, aseguradoras y navieras, por lo que es necesario que las empresas agroexportadoras tomen una serie de resguardos.

La COVID-19 ha generado una serie de cambios en los mercados agrícolas, lo que impactará tarde o temprano, en la relación de las exportadoras frutícolas con las navieras y aseguradoras.

Por ello, es necesario que las agroexportadoras estén atentas a una serie de elementos y factores que podrían variar con el tiempo –tanto en lo que resta de pandemia como cuando esta culmine- y generar eventuales problemas o contratiempos ante futuras negociaciones o envíos.

El escenario ante las navieras

Uno de los elementos que se puede visualizar es el alza en el valor de los fletes por parte de las navieras hacia las exportadoras, debido a una probable disminución de la frecuencia de los viajes ofrecidos. Todo esto derivado de la caída generalizada en la demanda de los productos agrícolas o como consecuencia de la crisis económica actual que ha reducido el poder adquisitivo de los clientes finales.

Otro punto importante a considerar es la probable eliminación de escalas o paradas de forma intempestiva, con el fin de evitar que mientras la nave esté en viaje, los puertos puedan cerrar o imponer ciertas restricciones o limitaciones a raíz de la actual pandemia.

De igual forma, producto de algunos cierres de puertos a causa del incremento de contagios, es probable que la frecuencia de retrasos aumente, ya sea a la salida de un puerto o a la llegada del mismo. Esto, además, podría provocar una ralentización de las operaciones portuarias, lo que llevaría a una demora en la descarga de contenedores como sucedió en algunos países a principios de la pandemia.

También es altamente probable que existan cambios intempestivos en el puerto de destino, por ejemplo, un cierre por incremento de infectados, generando que la nave deba modificar su curso. Asimismo, pueden darse situaciones donde las autoridades sanitarias y aduaneras decreten medidas y revisiones más estrictas, que podrían demorar la internación de la carga.

Finalmente, estos factores y contingencias detonarán en un endurecimiento de los procesos y políticas indemnizatorias de las navieras frente a los reclamos presentados por las exportadoras ante los daños que pueda sufrir la carga producto de retrasos en el zarpe, al arribo y/o  en el tránsito mismo.  Es casi seguro que frente a los reclamos presentados con motivo de estas ocurrencias, las navieras se defiendan invocando la fuerza mayor.

Repercusiones en seguros de transporte

En relación a los seguros de transporte, es altamente preferible que las exportadoras negocien o renueven pólizas ya contratadas, en vez de adquirir otras nuevas, a menos que el cambio de las condiciones pactadas anteriormente sea perjudicial para los intereses del agroexportador.

Es necesario tener en cuenta que las renovaciones de las pólizas de seguro podrían traer aparejadas la eliminación de cláusulas de indemnización de daño por retraso o el aumento en el número de días en lo que se entenderá por “retraso”. Por ejemplo, si lo habitual es que los seguros estipulen que un “retraso” se produce cuando la nave se tarda más de tres días en arribar a puerto, bajo las nuevas condiciones, tal plazo podría aumentar.

También es posible que haya un aumento en los deducibles de las cláusulas de indemnización por retraso o, incluso, tal cláusula podría venderse como una cobertura adicional, lo que obligaría al agroexportador a tener que pagar una prima adicional.

En relación a la presentación de siniestros ante las aseguradoras por parte del agroexportador que ha sufrido algún perjuicio económico derivado de algún inconveniente originado por la pandemia, es bastante seguro que casi la totalidad serán rechazados, aduciendo que tales hechos dañosos tienen su origen en fuerza mayor y/o acto de autoridad (aduanera, sanitaria, etc).

Principales consejos ante dichos escenarios

Una de las mejores maneras de evitar sorpresas en el transporte marítimo es negociar contratos embarque directamente con las navieras o a través de un freight forwarder.

Dichos contratos, a cambio de prometer embarcar una cantidad determinada de contenedores, le otorgará al agroexportador la tranquilidad de tener reservas de espacio garantizadas y en las fechas en que se necesite.

Otra recomendación es, en lo posible, no enviar bills of lading –documento que también se conoce como “conocimiento de embarque” – al consignatario o recibidor antes de haber recibido el precio firme total o mínimo garantizado.

Esto se debe a la posibilidad cierta de posibles incumplimientos contractuales por parte del importador o consignatario, derivados de una mala situación económica producto de la pandemia.

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